Fiesta 5º Aniversario

McCharly & Company

 

El domingo 17 de febrero tuvo lugar el 5º aniversario del McCharly & Company Café, en Mieres y, para celebrarlo, Javi y Fueyo prepararon una gran fiesta, como solo ellos saben hacerlo.

Por supuesto, con Elvis como protagonista indiscutible.

 

El HDC Asturias estuvo presente en tal acontecimiento, tanto por los lazos de amistad y colaboración que le une con McCharly, como por las ganas de fiesta de muchos de sus miembros que allí se dieron cita a lo largo del día… y de la noche.

Ya desde primeras horas de la mañana, la Avda. de Méjico -donde está situado el local- era un ir y venir constante de motos.

Y es que nada mejor para empezar un día que prometía ser largo e intenso que con un buen desayuno: varios roscones dulces  acompañaron a los primeros cafés de una mañana bastante fría.

Aunque las plazas para inscribirse eran limitadas a 120, más de 200 bikers se dieron cita en el McCharly para formar parte de la comitiva y no perderse el evento.

Tras el tentempié matutino, pusimos rumbo a Pola de Lena donde, como ya es costumbre, visitamos Ca la Lluna.

Allí, hubo quien siguió bebiendo del mismo palo, pero sin roscón. 

También hubo quienes tomamos las primeras cervezas y vermús de la jornada.

Tras poco más de una hora, retornamos a Mieres, donde fuimos agasajados en la Cafetería Lord con otro refrigerio, antes de ponernos en camino hacia Terra Astur, en Colloto.

Varias fueron las anécdotas por las que recordaremos esta fiesta.

En primer lugar, el viaje de Mieres a Terra Astur -en Colloto- mientras que la comitiva principal iba por la N-630, nosotros nos desviamos por la Autovía Minera para tomar la salida del Berrón y de allí plantarnos en un abrir y cerrar de ojos en la sidrería. Cual no sería nuestra sorpresa al ver que nos seguían los pasos varias R’s que nos pegaron una pasada supersónica para tomar la salida de Sama, creyendo que íbamos “por el mal camino”.  Llegamos de los primeros, por supuesto, y mientras charlábamos con Luchy, al que encontramos allí, recibimos una llamada de Charly preguntándonos donde estábamos, pues le habían dicho que nos habíamos confundido y que habíamos tirado en dirección a Gijón. Yo siempre digo lo mismo y no me canso de repetirlo.

Nuestras motos no corren, nuestras motos llegan…

En Terra Astur nos esperaba una monumental espicha a la que asistimos 120 personas -puesto que se trataba de un aforo limitado- y en la que no faltaron viandas en abundancia, litros de sidra y hasta música en directo a cargo de un gaitero.

La sobremesa, en la que aprovechamos para saludar a viejos amigos y conocer otros nuevos, se alargó hasta pasadas las 6 de la tarde.  Hora en la que, mientras el grueso de la comitiva ponía rumbo a Santa Eulalia de Morcin para hacer una última “parada técnica”, nosotros encaminamos nuestras motos hacia McCharly, donde ya nos esperaban Juan Carlos, Toni, Josin y Leticia para seguir apagando la sed.

En McCharly la fiesta Heineken ya había comenzado y los ánimos ya estaban calientes.

Su famoso Elvis, que da la bienvenida a quien entra en el local, no parecía tan hierático como de costumbre.

Es más, parecía que quisiera arrancar a bailar “Paquito el chocolatero”  de un momento a otro.

O eso, o es que las cervezas ya nos nublaban la vista.

Buena música, rock’and’roll por supuesto, buen ambiente,

buena cerveza y, sobre todo, la mejor compañía.

La actuación en directo de Javier Arias, campeón de Europa de imitadores de Elvis, sorprendió a propios y a ajenos.

Un concierto brillante que nos hizo recordar que el espíritu del Rey aún vive y ¡de qué manera!

 

La fiesta en el MacCharly se prolongó hasta altas horas de la noche.

Y aunque algunos de nosotros nos retiramos a una hora no tan avanzada, otros muchos se quedaron hasta que terminaron las actividades programadas  y las “no programadas”.

La cerveza no paró de correr en abundancia.

Hubo regalos, striptis, el sorteo de una mini-scooter de gasolina, que le tocó a nuestro amigo Fraile, de Moterosastures, y mucho jolgorio para cerrar lo que sin duda fue una gran fiesta.

 

Y después de ver esto...

¿quién se atreve a perderse la fiesta del 5 de julio de McCharly & Company?

Yo, no.

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© Mayer